El presidente venezolano, Nicolás Maduro, entregó el viernes 20 de septiembre de 2024 al coordinador residente y humanitario de la ONU en Venezuela, Gianluca Rampolla del Tindaro, pruebas de una supuesta conspiración promovida desde Estados Unidos contra su gobierno. Este encuentro se llevó a cabo en el Palacio de Miraflores, en Caracas, con el objetivo de exponer un plan que busca desestabilizar el país.
Maduro presentó documentos y testimonios que evidencian un “plan fascista” destinado a incitar la violencia y promover un golpe de Estado en Venezuela. Según el presidente, estas acciones forman parte de una estrategia más amplia para contratar mercenarios e intentar magnicidios.
El mandatario venezolano señaló directamente al gobierno estadounidense como el promotor de esta conspiración. Además, mencionó al empresario militar Erik Prince por su campaña en redes sociales para recaudar fondos destinados a “restaurar la democracia” en Venezuela.
Durante la reunión con Rampolla, Maduro reiteró su compromiso con el diálogo y la diplomacia como medios para defender la estabilidad del pueblo venezolano. El canciller Yván Gil también participó en el encuentro, que se desarrolló en un ambiente cordial.
Maduro busca alertar a la comunidad internacional sobre lo que considera agresiones externas tras las elecciones del 28 de julio. Estas elecciones fueron cuestionadas por sectores nacionales e internacionales debido a denuncias de fraude presentadas por la oposición.
En sus declaraciones, Maduro afirmó que “se trata de un plan para traer violencia y ataques terroristas contra Venezuela”. Además, enfatizó que el país “está enfrentando agresiones externas que buscan intervenir nuestra soberanía”.
Con esta presentación ante la ONU, Maduro intenta fortalecer su posición internacional y obtener respaldo frente a la notoria amenaza directa a su gobierno.
